¿Conoces la temperatura que necesitas para dormir bien? Guía para descansar sin calor
El calor nocturno puede ser un gran enemigo del sueño, y es que nuestra temperatura corporal juega un papel fundamental en la calidad de nuestro descanso. Según un estudio de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT MC 2016, INSP), más de una cuarta parte de los adultos mexicanos duerme menos de siete horas por noche, y casi uno de cada cinco presenta síntomas de insomnio. Aunque el estrés laboral y el uso excesivo de pantallas antes de acostarse pueden ser factores que contribuyen a estos problemas, es importante destacar que el calor nocturno también desempeña un papel importante.
¿Por qué sucede esto? Bueno, la temperatura corporal es regulada por el reloj biológico interno, conocido como ritmo circadiano. Entre una y dos horas antes de dormir, el cuerpo comienza a liberar calor a través de la piel, principalmente por las manos y los pies, y la temperatura interna baja entre 1 y 1.5 °C respecto al punto más alto del día. Sin embargo, si el entorno es demasiado caluroso, el inicio del sueño se retrasa y aumenta la cantidad de despertares durante la noche.
La temperatura ideal para dormir varía entre 15.6 y 20 °C, según la National Sleep Foundation. Sin embargo, un estudio más reciente encontró que en adultos mayores, la mayor eficiencia de sueño se observó entre 20 y 25 °C. Esto es importante tener en cuenta, ya que los rangos de temperatura recomendados para dormir cómodamente varían con la edad, la humedad, la ropa de cama y la propia fisiología.
El colchón también juega un papel importante en la sensación de calor, especialmente en países con climas cálidos. Los colchones con núcleo de resortes permiten una mejor circulación de aire, mientras que las espumas de alta densidad tienden a acumular más calor en la zona de contacto con el cuerpo. Sin embargo, la ventilación del núcleo es solo una parte de la historia, y las capas superiores también influyen en la sensación de calor.
Para reducir la temperatura de tu cama y mejorar tu descanso, hay ajustes que puedes hacer esta misma noche. Por ejemplo, es importante enfriarse para dormir, y ese descenso térmico es una parte activa del proceso de conciliar el sueño. También es importante tener en cuenta que el colchón importa, pero importa más el modelo y los materiales que la categoría general.
Si el calor nocturno es un problema frecuente y los ajustes básicos no son suficientes, vale la pena consultar con un especialista en sueño para descartar otras causas. A veces el problema no es solo la temperatura del cuarto, y un diagnóstico profesional puede marcar la diferencia entre dormir regular y dormir bien.


