Crisis en el Seguro Social
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cumple 84 años en medio de una crisis existencial, resultado de presiones superiores a sus capacidades, acumuladas durante años. Entre 2018 y 2026, el número de derechohabientes aumentó del 68.4 a 78 millones, un incremento del 14.04 por ciento. Los trabajadores activos pasaron de 20 a 22.79 millones, mientras 2.4 millones se incorporaron a través de nuevas modalidades. El crecimiento más significativo se observó en pensionados y jubilados, que pasaron de 4.3 a 6.3 millones, un aumento del 46 por ciento.
Mientras el crecimiento de la demanda ordinaria se mantiene, 53.2 millones de mexicanos, beneficiarios del programa IMSS-Bienestar, reciben atención médica básica gratuita en centros de salud de 24 entidades. Sin embargo, la atención especializada y hospitalaria se realiza en unidades del IMSS.
El Seguro Social fue considerado la joya de la corona del Estado posrevolucionario, simbolizando la transición de México de una nación de caudillos armados a una de instituciones sólidas que aseguraban el bienestar del pueblo. Aunque el sistema de salud presentaba deficiencias cuando Andrés Manuel López Obrador asumió el poder en diciembre de 2018, se destacan tres acciones fundamentales que contribuyeron al caos actual. En 2019, declaró corrupto el sistema de compras consolidadas de medicamentos y lo desmanteló, una acción que nunca fue comprobada.
Aunque se han surgido pruebas de deshonestidad, incluyendo la entrega de contratos directos a allegados de altos funcionarios, el desabasto de vacunas, medicamentos y suministros ha aumentado. Las acciones fallidas incluyen intentos de delegar el proceso de compra a la ONU, la Secretaría de Hacienda, el INSABI y la paraestatal Birmex, culminando en la interrupción de tratamientos oncológicos, psiquiátricos y básicos.
La segunda acción fue la extinción del Seguro Popular, reemplazado por el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), que duró solo tres años, recibiendo entre 100 mil y 177 mil millones de pesos, el destino final de los cuales es desconocido. Este hecho, sin planeación, fue llamado “el error más trágico” por el economista Carlos M. Urzúa, quien renunció al gabinete de López Obrador en 2019, advirtiendo del “desastre en política económica”.
La tercera acción fue la declaración de pandemia por el SARS-CoV-2 en marzo de 2020, donde México se convirtió en el tercer lugar mundial en muertes por COVID-19, según organizaciones no gubernamentales, con más de 800 mil defunciones. Organismos multilaterales, médicos y opositores políticos acusaron al expresidente y su manejo de la pandemia de genocidio.
El subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, que justificó políticas con nefastos resultados, fue nombrado representante de México ante la OMS por la presidenta Claudia Sheinbaum. A la fecha, los trabajadores del IMSS en 24 entidades del país protagonizan una verdadera rebelión, demandando un aumento salarial del 10%, pago de prestaciones atrasadas, nombramientos pendientes y abasto de medicamentos y insumos. Actualmente, 511 mil trabajadores del IMSS en todo el país esperan el resultado de la consulta salarial para decidir sobre el aumento del 2.9 por ciento sobre su salario tabular.


