Más dolor en el IMSS: le pegan a anestesia
El 1 de octubre se anuló la adquisición de 532 máquinas de anestesia intermedia y 240 de alta especialidad en el Seguro Social. Esta decisión se tomó en medio de protestas por problemas en el servicio y demandas sindicales, y con el fin de evitar una posible crisis en la atención anestésica a partir de 2027, cuando el presupuesto para contratar servicios externos se agotará.
Antes de la anulación, se había convocado a una licitación de urgencia el 4 de septiembre, con una estimación de 750 millones de pesos. En una sesión del Subcomité Revisor de Convocatorias (Sureco) celebrada el 3 de septiembre, se advirtió que para el ejercicio en curso, el Servicio Integral de Anestesia cubre 67 unidades médicas con un presupuesto de 1.141 millones de pesos, y para 2027, el presupuesto disminuirá a 67.9 millones de pesos, limitándose a cubrir solo dos unidades de 67.
“Para el presente ejercicio, prácticamente el Servicio Integral de Anestesia ya no cubriría a las unidades médicas del Instituto, por lo que en parte aceleramos la contratación de estas máquinas”, se mencionó en la reunión.
El anuncio se produce en un contexto de necesidad de ajustar recursos debido a la integración de 10.8 millones de beneficiarios del programa de cobertura ampliada al IMSS ordinario en julio de 2025. Esto generó la necesidad de adquirir 213 máquinas adicionales de anestesia intermedia y 96 de alta especialidad.
Se justificó la cancelación de la licitación para evitar la adquisición en partes, lo que podría provocar un “daño patrimonial”. Aunque se puede convocar a otro concurso, las máquinas difícilmente estarían disponibles antes de 2027, ya que el plazo de entrega era de hasta 90 días, y algunas empresas pidieron hasta 150 días para la instalación en 139 hospitales y clínicas.
Además, en el mismo concurso se solicitó la compra de 48 unidades para anestesia básica, pero no se recibieron ofertas solventes. La cancelación ha sido cuestionada por Guadalupe Vega, testigo social de la licitación, quien apunta a la falta de planeación y a la decisión de cancelar la partida pese a la urgencia de la adquisición.
El programa del IMSS en zonas rurales fue eliminado bajo la justificación de que duplicaba la atención para personas sin seguridad social.


