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La próxima historia de crecimiento de México podría estar impulsada por las biosoluciones

La próxima historia de crecimiento de México podría estar impulsada por las biosoluciones

México se ha posicionado como un importante centro de manufactura, contribuyendo con aproximadamente un cuarto del PIB por su base industrial sólida, una fuerza laboral joven y competencias técnicas en constante crecimiento. Sin embargo, con la creciente competencia global, surge la pregunta: ¿cómo puede México potenciar aún más su industria para generar más valor a partir de sus fortalezas actuales?

Un nuevo estudio de Amsterdam Data Collective (ADC) destaca el potencial de las biosoluciones, un sector que podría ver una significativa expansión en el futuro cercano. Según el informe, esta industria podría duplicar su contribución económica para 2035, pasando de 5.2 mil millones de euros a 12.3 mil millones de euros, y sosteniendo más de 74,000 empleos a nivel nacional.

A diferencia de muchas industrias emergentes, las biosoluciones no requieren la construcción de una base económica nueva, sino que fortalecen sectores clave existentes como la agricultura, la producción de alimentos, la bioenergía y la manufactura. Estas soluciones, basadas en microorganismos, enzimas y proteínas, ayudan a aumentar la eficiencia de los recursos, reducir desperdicios y mejorar la productividad.

Las biosoluciones se aplican en diversos campos, desde prolongar la frescura de los productos alimenticios hasta mejorar la eficiencia industrial y aumentar los rendimientos de biocombustibles. Esto resulta en empresas más productivas, competitivas y resilientes, lo que es crucial en un mundo donde la competitividad se vuelve un factor definitorio.

Las economías exitosas son aquellas que mejoran continuamente el desempeño de sus sectores más fuertes, y en este contexto, la biología juega un papel fundamental. En el área de la manufactura, la biomanufactura ofrece la posibilidad de diversificar la producción mientras fortalece las cadenas de valor existentes.

En agricultura y sistemas alimentarios, las biosoluciones permiten incrementar la productividad y mejorar la eficiencia de los recursos, lo que es crucial para enfrentar la volatilidad climática y la demanda en aumento. En energía, las biosoluciones pueden contribuir a diversificar los sistemas energéticos, lo que es esencial para la seguridad económica y la competitividad industrial.

El informe de ADC destaca que la política pública es crucial para aprovechar al máximo el potencial de las biosoluciones. Estas soluciones pueden ayudar a avanzar en varios objetivos del Plan México, incluyendo la fortalecimiento de la manufactura nacional, la productividad, la seguridad alimentaria y la diversificación energética.

“Las biosoluciones ya están generando valor en la economía mexicana, pero el potencial es mucho mayor. México puede fortalecer su competitividad, crear empleos de alto valor y posicionarse como un hub verde dentro de la bioeconomía. Este es el momento perfecto para aprovechar estas oportunidades”, explica Ethel Fanny Laursen, Presidenta Regional para América Latina en Novonesis.

México, con su base manufacturera sólida, experiencia agrícola profunda y acceso a mercados globales, ya cuenta con muchas de las ventajas que otros países están buscando. El desafío ahora es escalar esta contribución más rápido que sus competidores. Si México puede integrar las biosoluciones en su estrategia económica, podrá captar plenamente el crecimiento, los empleos y la competitividad que estas tecnologías pueden aportar.