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Arranca proceso y desde INE alertan riesgo de elección cuestionada.

Arranca proceso y desde INE alertan riesgo de elección cuestionada.

Entre quejas de inequidad y denuncias de campañas anticipadas, el Instituto Nacional Electoral (INE) dio inicio este jueves al proceso electoral federal 2026-2027, en un escenario marcado por un choque entre el discurso institucional y las exigencias de consejeros y partidos.

Antes de la sesión extraordinaria del Consejo General, la presidenta de la INE, Guadalupe Taddei, aseguró que existe un “piso parejo” para la competencia, pero durante la misma, consejeros y representantes partidistas denunciaron una realidad distinta, pidiendo al árbitro ejercer sus facultades para impedir que el gobierno y recursos públicos influyan en la contienda.

Arturo Castillo, consejero del INE, advirtió que estos factores configuran “el escenario perfecto para una elección cuestionada” y cuestionó que los partidos hayan adelantado actividades electorales pese a las reglas que ellos mismos establecieron, acusando al instituto de no vigilar eficazmente los tiempos electorales.

“El INE parece haber claudicado a su función de vigilar y arbitrar las elecciones”, dijo Castillo, y señaló que en los últimos meses “ha renunciado a vigilar” que los partidos respeten los tiempos, a impedir la intervención de institutos políticos y gobierno en la organización y observación de los comicios, y en garantizar que sólo se contabilicen los votos válidos.

Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, y Alejandro Moreno, senador y presidente nacional del PRI, rindieron protesta como representantes de sus partidos ante el Consejo General y emitieron sus posicionamientos a nombre de sus institutos políticos. Montiel afirmó que Morena inicia el proceso con una amplia ventaja en las preferencias electorales, atribuible a la confianza ciudadana, y advirtió que sus adversarios recurrirán a “la guerra sucia, la calumnia y la fabricación de acusaciones”.

Moreno, por su parte, sostuvo que el partido en el poder y el gobierno se han adelantado a los tiempos electorales “con la complacencia” de las instituciones, y exigió al INE actuar con imparcialidad frente a los actos anticipados de campaña y el uso de recursos públicos o estructuras gubernamentales con fines electorales.

“Impedir el uso electoral de programas sociales y recursos públicos es fiscalizar. Sin excepción, contener los actos anticipados de campaña, proteger las elecciones es el momento más importante hoy desde este día”, sostuvo el priista.

También advirtió sobre el riesgo de injerencia del narcotráfico: “Las elecciones no las pueden ganar los cárteles del crimen organizado; tienen que ganarse en las urnas y con el voto de las y los ciudadanos”. Citó los recorridos de Andy López Beltrán en Tabasco, a los coordinadores en defensa de la transformación y al senador Armando Ayala Robles, quien, dijo, lleva 75 días de campaña en Baja California, y denunció un “doble rasero” contra la oposición ante la falta de claridad sobre el origen y monto de los recursos movilizados.

Antes, ante la salida de Claudia Arlett Espino la Secretaría Ejecutiva, Guadalupe Taddei rechazó que ello coloque al instituto en riesgo al inicio del proceso y afirmó que el INE arranca “listo, preparado, fuerte, sólido”, con mecanismos para sustituir de inmediato áreas sensibles como la Secretaría Ejecutiva. Calificó la salida de Espino como “una desfortuna”, aunque dijo que el colegiado comprende las razones de la decisión.

Otros partidos también fijaron postura. Juan Ignacio Zavala, de Movimiento Ciudadano, sostuvo que la elección “no comenzó” este jueves, en referencia a las “pre-pre-precampañas” que diversos aspirantes iniciaron hace meses. El PAN pidió que la ley “mida con la misma vara a todos”. Somos denunció una “captura” del INE y cuestionó la disparidad de recursos entre partidos: su representante, Marco Antonio Baños, señaló que mientras ese partido recibirá 200 millones de pesos de financiamiento público, Morena administrará siete mil 200 millones de pesos por la vía federal y local.

Fue después de ese intercambio partidista cuando volvió a cobrar fuerza el cuestionamiento desde el propio Consejo General. El consejero Martín Faz advirtió que el INE llega al proceso en un momento institucional complejo que exige “más vigilancia sobre nosotros mismos, más rigor y menos autocomplacencia”, y cuestionó la flexibilización de controles para detectar la intervención de servidores públicos, así como el tratamiento aprobado para las “boletas planchadas”.

El sistema electoral se volvió confiable al reducir la discrecionalidad y fortalecer los procedimientos, dijo Faz, por lo que expresó preocupación por decisiones que puedan reabrir espacios de discrecionalidad.

La tensión de la sesión contrastó con la ceremonia oficial de inicio del proceso, celebrada con honores a la bandera y la presencia de autoridades electorales, representantes de los poderes públicos, dirigentes partidistas, magistrados electorales, integrantes de las Fuerzas Armadas y funcionarios del Instituto. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, asistió en representación de la Presidenta Claudia Sheinbaum; fue la primera vez desde 1997 que una autoridad del Gobierno de México acude a un acto de inicio del proceso electoral federal.

En ese marco, Taddei defendió la existencia de un “piso parejo”: “Todos estamos conociendo las reglas desde el primer día (…) No hay un solo acuerdo que esté hecho a la medida de una fuerza política, dos, tres o cuatro”, dijo, y reivindicó al INE como una institución al servicio de la ciudadanía y no de los partidos ni de los actores políticos.

“Ningún partido debe asumir que tiene asegurado el resultado. Una elección no existe para confirmar expectativas ni para garantizar resultados a nadie; existe precisamente porque el resultado pertenece a las y los electores”, advirtió.

Asimismo, llamó a partidos, candidaturas y autoridades a respetar las reglas y a resolver sus diferencias por las vías institucionales. Advirtió además que la responsabilidad de garantizar una elección libre y pacífica corresponde al conjunto del Estado mexicano.

Ante lo que llamó “malos augurios”, la presidenta de la INE sostuvo: “Puedo decir que estamos listos para no ser amedrentados por absolutamente nadie, ni coercionados, ni extorsionados con ningún tipo de amenazas, posicionamientos, señalamientos”. Y aunque dijo compartir algunas preocupaciones, aseguró que “todos los malos augurios, de dentro o de fuera de este Instituto, no son los que están moviendo el interés de este Instituto en este momento”.