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La memoria triqui llega a la Corte

La memoria triqui llega a la Corte

CIUDAD DE MÉXICO – A los cinco años, Beatriz Pérez López comprendió que los disparos no eran simplemente un ruido, sino algo mucho más alarmante. Su padre, Juan Domingo Pérez Castillo, había tenido que huir de San Juan Copala, Oaxaca, por ser perseguido en medio del conflicto político que golpeaba la región. Unos días después, la pequeña escuchó gritos, motores y balazos. Se refugió en su casa junto con su hermana y, desde un pequeño agujero de la ventana, miró hacia la calle.

Aquel día, vio a soldados arrastrando a un hombre atado a un caballo, mientras detrás caminaban varios jóvenes golpeados y sus familiares lloraban. En sus propias palabras, en su autobiografía, relata que comprendió que aquello también podía sucederle a su familia. Los espacios donde hasta entonces había jugado con otros niños comenzaron a poblarse de uniformes, armas y miedo. Su tía logró conseguir una arma para proteger a las mujeres que quedaron en casa. La tranquilidad de su infancia de San Juan Copala había terminado.

Más de cuatro décadas después, convertida en abogada, activista, exdiputada federal y promotora de procesos de reconciliación, llegó a uno de los espacios emblemáticos de la justicia mexicana: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Allí fue presentado su libro “Mujer triqui: Una vida construyendo la paz”, una autobiografía que recorre una existencia marcada por la violencia política, el desplazamiento, la discriminación, la militancia y la búsqueda de una salida distinta para una región marcada por el enfrentamiento durante décadas.

La actividad, llevada a cabo por la Dirección General del Centro de Documentación y Análisis, Archivos y Compilación de Leyes de la Corte en la Biblioteca Central “Silvestre Moreno Cora”, se inscribió en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena. Durante la presentación, se propuso que la obra forme parte de las lecturas académicas de licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), debido a su valor testimonial para comprender la realidad del pueblo triqui más allá de los estereotipos asociados con la violencia.

Beatriz Dominga Pérez López nació en 1975. Su madre, Sofía López Castro, era profesora rural originaria de la zona de Tlaxiaco, mientras que su padre era triqui y participó en la organización política de San Juan Copala. Aunque sus padres querían que naciera en esa comunidad, una emergencia provocó que el parto ocurriera en Huajuapan de León.

Los primeros recuerdos que reconstruye en el libro son de una infancia entre cafetales, plátanos, naranjas, mameyes y zapotes; juegos con sus primas y hermana Emma, baños en el río y recorridos en mula junto a su padre. “Desde que tengo uso de razón, mi papá siempre se estaba despidiendo”, escribe al inicio de la obra. Ese contraste —entre una tierra fértil y una vida sometida progresivamente a la violencia— atraviesa el relato.

La autora sostiene que la historia triqui no puede reducirse a enfrentamientos entre comunidades. En su narración aparecen el caciquismo regional, disputas por la tierra, explotación de recursos, intervenciones gubernamentales, persecuciones y distintas organizaciones políticas que terminaron configurando un conflicto de varias décadas. Después de aquella infancia, llegaron el ocultamiento, los internados, el desplazamiento forzado y posteriormente la participación política. Pérez López estudió Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y en 2018 ganó una diputación federal por el distrito de Tlaxiaco. Ejerció como legisladora durante las legislaturas LXIV y LXV.

Desde el Congreso, participó en asuntos relacionados con pueblos indígenas y posteriormente impulsó la reforma constitucional en materia de derechos de los pueblos originarios. La obra editorial presenta esa trayectoria como parte de un proceso que desembocó en la reforma al artículo segundo constitucional aprobada en 2024, mediante la cual se reconoció a los pueblos y comunidades indígenas como sujetos de derecho público.

Sin embargo, su perfil no se limita a la actividad legislativa. Pérez López ha orientado también su trabajo a documentar la historia de su región y promover vías de reconciliación. Produjo el documental “Raíces de Justicia: El Legado de Juan Domingo”, dedicado a explorar los orígenes del conflicto triqui, y creó el podcast “Nosotras en Ruta”, enfocado en amplificar experiencias y liderazgos de mujeres.

Esa dimensión testimonial fue uno de los elementos destacados durante la presentación en la Suprema Corte. Leticia Aparicio Soriano, doctora en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana, pidió autorización a Pérez López para promover la incorporación del libro al compendio académico de la UNAM. A su juicio, la obra permite desmontar prejuicios profundamente arraigados en torno al pueblo triqui y entender que sus conflictos no pueden explicarse únicamente desde las comunidades, sino desde factores políticos, económicos y sociales de alcance regional, nacional e incluso global.

Desde años atrás, Pérez López ha insistido en esa misma idea. Ya como diputada, defendía públicamente que el pueblo triqui no debía ser identificado de manera automática con la violencia, sino entendido desde su cultura, organización comunitaria y larga historia de defensa territorial. Sandra Anchondo Pavón, doctora en Filosofía por la Universidad Panamericana, describió a su vez “Mujer triqui” como una autobiografía transparente en la que se cruzan la búsqueda de justicia, la memoria y la sororidad intercultural.

“Escribir un libro es un acto esperanzador”, señaló durante el encuentro, al plantear que cualquier proceso colectivo de paz requiere también reconciliaciones personales. La propia Pérez López resumió en la Corte el sentido que hoy busca darle a una historia que comenzó entre despedidas, persecuciones y armas. Después de haber conocido desde niña las consecuencias de un conflicto que dividió familias y comunidades, sostuvo que continuará impulsando el diálogo y la reconstrucción del tejido social. “Voy a seguir insistiendo, porque la paz no es negociable”, afirmó.

Mujer triqui: Una vida construyendo la paz, publicado por Grijalbo, convierte así una experiencia individual en testimonio colectivo: el de una mujer que creció aprendiendo a sobrevivir en medio de un conflicto y que décadas después propone que la memoria de aquella violencia sirva no para perpetuarla, sino para encontrar una salida.