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La psicología explica los coleccionables en el Gansito: por qué las marcas dejaron de venderles a los niños para atacar tu nostalgia

La psicología explica los coleccionables en el Gansito: por qué las marcas dejaron de venderles a los niños para atacar tu nostalgia

En la era digital, el entusiasmo por la tecnología y las historias nostálgicas persiste, tal como lo demuestran los entusiastas de la tecnología y los fans ocultos detrás de personajes como Vash the Stampede. Algo similar sucede con los Gansitos de Snoopy, que han recuperado su formato de sorpresa con una colaboración de Peanuts, transformando el pastelito infantil de años en un objeto coleccionable apreciado.

Según varios medios, esta colección ha generado suficiente interés para que algunas figuras se agoten y circulen en mercados de reventa. Sin embargo, detrás de la pasión por conseguir a Snoopy, Woodstock o piezas similares, hay algo más que simplemente una colaboración entre marcas. El producto sigue siendo prácticamente el mismo, pero el consumidor ya no es el mismo. Ahora, la misma persona que pedía Gansitos a sus padres puede comprarlos por su cuenta, buscando más que el simple pastelito.

La nostalgia juega un papel crucial en esta transformación. No solo recuerda, sino que también cambia lo que compramos. Las marcas están utilizando personajes y productos que apelan a la memoria de los adultos para crear nuevas oportunidades de consumo. Durante décadas, productos como los Gansitos estuvieron ligados principalmente al público infantil, pero ahora, las mismas personas que crecieron con ellos pueden comprarlos sin necesidad de pedir permiso a nadie.

La dinámica de compra ha cambiado. Ahora, la persona que compra ya no solo busca satisfacer un gusto inmediato, sino que también busca completar una colección o encontrar la figura que todavía no tiene. Esta dinámica incierta, donde la recompensa no es completamente predecible, hace que la experiencia de compra sea más atractiva y repetible.

El fenómeno no se limita a los Gansitos, ya que otras marcas, como Little Bites Sorpresa, utilizan personajes de Cartoon Network para ofrecer productos con figuras coleccionables. Esta fórmula, que mezcla un alimento cotidiano con personajes de infancia, ha encontrado un público en adultos que buscan incorporar objetos de su infancia a su vida adulta.

La nostalgia no solo se convierte en una herramienta de marketing útil, sino que también explica el fenómeno kidult, donde adultos incorporan a su vida productos y personajes asociados con su infancia. La marca no necesita inventar una infancia nueva, ya que muchos de estos personajes fueron importantes para generaciones que hoy ya no son niños. Estos recuerdos ya existen y pueden ser utilizados para vender productos sin necesidad de construir reconocimiento desde cero.

El verdadero cambio radica en la persona que está frente al anaquel, y esta transformación es la verdadera razón por la que la nostalgia se ha convertido en uno de los recursos más útiles para vender productos que, en teoría, ya conocíamos desde niños. El Gansito no ha cambiado tanto, lo que ha cambiado es la persona que lo consume.