¿Es la IA una buena agente de viajes?
En la era digital, los viajes se han convertido en una experiencia cada vez más personalizada y flexible, con la inteligencia artificial (IA) tomando un papel creciente en la planificación de los mismos. Muchos consumidores, acostumbrados a comprar ropa online, ligar virtualmente o trabajar desde casa, han empezado a confiar en la IA para organizar sus vacaciones. No obstante, es importante reconocer que, aunque la IA puede proporcionar una gran cantidad de información, aún tiene limitaciones y carencias que la distancian de ser un agente de viajes perfecto.
Según el estudio Global Travel Trends 2026, realizado por la consultora Simon-Kucher con base en más de 100.000 viajeros de todo el mundo, el 42% de los encuestados empleó herramientas de IA para planificar sus itinerarios en 2025. En España, la proporción alcanza al 35%, con un 50% de los jóvenes de 18 a 34 años confiando en esta tecnología. En otros países, el porcentaje de viajeros que confían en la IA es aún mayor, especialmente en China, donde el 81% de los encuestados la utilizan, seguidos de Arabia Saudita y India, con 76% y 71% respectivamente. En contraste, solo un 24% de los franceses y un 26% de los holandeses lo hacen.
La IA puede ser una valiosa aliada para planificar viajes. Pueden ayudar a diseñar escapadas personalizadas, proporcionar información sobre destinos, hoteles, restaurantes, y ofrecer consejos sobre experiencias y atracciones. Sin embargo, su capacidad para ofrecer respuestas precisas y personalizadas puede verse limitada cuando se trata de detalles subjetivos o regionales. Por ejemplo, preguntar sobre la seguridad de un país como Marruecos para viajeras solas puede resultar en respuestas generales, que pueden no ser del todo precisas o relevantes.
Miguel Ángel Hernández, director de acuerdos estratégicos de HBX Group, explica que la IA agiliza la búsqueda de viajes, pero tiene sus limitaciones. “La IA es excelente para sugerir destinos basados en preferencias y necesidades, pero no puede aportar el toque personal que proporcionan los asesores humanos”, afirma Hernández. La IA puede sugerir destinos seguros y proporcionar datos prácticos, como horarios y cambios de divisas, pero puede ser menos efectiva en asuntos más complejos, como la seguridad personal o las costumbres locales.
Los expertos en viajes como Daniel Canals, administrador de Viajes Canals en Palma de Mallorca, subrayan que la IA tiene un largo camino por recorrer en términos de confianza y empatía. “Si bien la IA puede ser útil para la planificación inicial, hay aspectos prácticos y personales que no puede afrontar”, explica Canals. “Cuando surge un problema, la IA no puede asumir la responsabilidad de solucionarlo, lo que resta confianza a los viajeros”.
El debate sobre la eficacia de la IA en la planificación de viajes se intensifica cuando se considera que podría contribuir a la expansión del turismo masivo. “El rol de una agencia de viajes es ayudar a elegir el destino y a los clientes a entender lo que quieren”, afirma Canals. “Los asesores humanos pueden proporcionar una experiencia más personalizada y adaptada a las necesidades de cada individuo, algo que la IA aún no puede ofrecer de manera consistente”.


