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CIENCIA | ¿Es ético modificar el ADN de animales y plantas para salvar especies y restaurar la naturaleza? Europa estudia los riesgos

CIENCIA | ¿Es ético modificar el ADN de animales y plantas para salvar especies y restaurar la naturaleza? Europa estudia los riesgos

En un futuro no muy lejano, los científicos podrían contar con herramientas revolucionarias que permitan diseñar genomas desde cero y seleccionar variantes genéticas que mejoren la supervivencia de diferentes especies. Este avance podría abrir el camino para crear cultivos más resistentes al cambio climático, animales adaptados a condiciones ambientales extremas y organismos diseñados para restaurar ecosistemas dañados. Sin embargo, la intervención humana para salvar especies y entornos amenazados plantea preguntas éticas y prácticas: ¿estaría justificada la manipulación genética para salvaguardar la biodiversidad? ¿Qué riesgos podría suponer liberar estas especies en la naturaleza? Y, sobre todo, ¿quién debería determinar si los beneficios ambientales superan las consecuencias imprevisibles de alterar deliberadamente la genética de una especie?

Un ambicioso proyecto de investigación liderado por la investigadora Karen Filbee-Dexter, del Instituto de Investigación Marina de Noruega, propone abordar estos dilemas y establecer principios éticos que clarifiquen estos debates, que en el futuro podrían definir nuestro mundo. El equipo propone un marco regulatorio para evaluar si los beneficios ambientales compensan las consecuencias impredecibles de la manipulación genética.

El trabajo forma parte de un proyecto europeo más amplio que también aborda los límites éticos de la manipulación genética de embriones humanos y la posibilidad de que, en el futuro, existan “huérfanos genéticos” cuyo ADN haya sido diseñado por algoritmos. Dada la rápida evolución de la biología sintética y sus múltiples aplicaciones, los expertos consideran esencial extender estas reflexiones al ámbito ecológico y ambiental.

“Es algo complejo, por lo que necesitamos desarrollar un marco ético claro para guiar futuras acciones”, explica Adrián Villalba, uno de los científicos detrás de este proyecto. Este escenario, en el que se contempla la posibilidad de crear especies más resistentes al aumento de las temperaturas, recuperar organismos desaparecidos o diseñar nuevas formas de vida para contribuir a la restauración de ecosistemas dañados, plantea no solo qué podemos hacer para proteger la biodiversidad, sino también hasta dónde deberíamos llegar para conseguirlo.

Una de las posibilidades en el horizonte es, por ejemplo, el uso de ADN sintético para crear algas resistentes al deshielo y el aumento de la temperatura en el Ártico. Con la rápida desaparición de estas especies debido al cambio climático, la edición genética podría mejorar su resistencia. Sin embargo, los expertos advierten de que las modificaciones genéticas podrían perjudicar otros aspectos de la biología de las algas o desplazar a otros organismos de su entorno. “Se trata de algo complejo, por lo que necesitamos desarrollar un marco ético claro para guiar futuras acciones”, afirma Villalba.