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Salud para los juarenses: derechohabiencia y realidad

Salud para los juarenses: derechohabiencia y realidad

La ciudad de Juárez, con una población de 1,650,000 habitantes, en gran parte derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ve con malos ojos la prestación de los servicios médicos de la institución. Según el Plan Estratégico de Juárez, los habitantes otorgan una calificación general de 7.5 a los servicios médicos, pero esto se debe en gran medida a la alta evaluación de los servicios privados y de la empresa Medi Chihuahua. Estos últimos reciben calificaciones de 8.7 y 8.6, respectivamente, reflejando un nivel de atención más premium.

En contraste, el IMSS obtiene una calificación de 6.9, con un descenso significativo en la disponibilidad de medicamentos, que pasó de 6.7 en 2024 a 5.9 en 2025. Este déficit es un problema crítico, especialmente en momentos de emergencia médica. Los tiempos de espera para citas con médicos especialistas, que a veces se alargan hasta el 2027, son otro factor que perjudica la percepción del servicio.

Aunque las calificaciones para las instalaciones se mantienen en torno a 7.4 y 7.3, y la atención del personal ha mejorado ligeramente, con calificaciones de 7.8 en 2025, los problemas con el tiempo de atención siguen siendo una preocupación, alcanzando un escaso 6.4. En el ISSSTE, la evaluación fue de 7.9, lo que podría considerarse un servicio medio o aceptable.

En el ámbito de la atención práctica, las quejas son numerosas. En los últimos meses, se ha notado que el IMSS ha dado instrucciones para solo recetar medicamentos disponibles en las farmacias, lo que ha llevado a los ciudadanos a afirmar que el paracetamol es el medicamento universal. Esto ha generado preocupación, especialmente en casos de emergencia médica.

Historias como la de una mujer de edad avanzada, mordida por un perro callejero, demuestran la falta de atención adecuada. Esta mujer no pudo recibir la vacuna antirrábica en varios hospitales, lo que podría haber evitado un trágico resultado. Se han reportado casos de asesinatos por negligencia del IMSS, aunque también se ha visto que ciertos pacientes mejoran debido a la omisión de cuidados adecuados.

Se sospecha que el déficit en medicamentos y la falta de camas pueden estar relacionados con la supuesta robo de medicamentos por parte de empleados. Sin embargo, otros problemas como las citas que se posponen durante meses y los pacientes en los pasillos siguen siendo una fuente de queja. El sector privado, que paga puntualmente sus cuotas, critica el mal servicio, lo que refleja que la calidad del IMSS podría ser mejor si se optimizan los recursos.

La muerte de un empleado de la gasolinera, Cirilo, que falleció tras una explosión, ha sido un shock adicional. Estos problemas sistémicos no solo impactan en la salud de los ciudadanos, sino también en su confianza en la institución que debería velar por su bienestar.