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Un parasol estelar para observar planetas rocosos — Astrobitácora

Un parasol estelar para observar planetas rocosos — Astrobitácora

Un colectivo de investigadores ha propuesto el uso de un parasol estelar para capturar imágenes de planetas rocosos similares a la Tierra orbitando estrellas distantes. Este enfoque es especialmente atractivo porque combina un telescopio terrestre de gran tamaño con un parasol estelar, permitiendo la obtención de imágenes directas en el espectro visible.

Según el diseño, el parasol estelar se ubicaría a una distancia de 175 000 kilómetros de la Tierra, en órbita elíptica, mientras que un observatorio terrestre avanzado (como el Telescopio Extremadamente Grande, en construcción y programado para comenzar en 2030) utilizaría la sombra que proporciona este dispositivo. Este parasol estelar actuaría como una gran sombrilla que bloquearía la luz de la estrella objetivo, permitiendo a los telescopios terrestres captar la luz reflejada por los planetas.

El proyecto, denominado Hybrid Observatory for Earth-like Exoplanets (HOEE, Observatorio Híbrido para Exoplanetas similares a la Tierra), ya ha solicitado financiación para la Fase B del programa NIAC (NASA Innovative Advanced Concepts, Conceptos Avanzados Innovadores de la NASA). Si logran obtener el apoyo necesario, esperan recibir la financiación en 2027.

Los investigadores explican que la tecnología actual es insuficiente para capturar directamente exoplanetas similares a la Tierra. Por ejemplo, se ha determinado que la cámara de infrarrojo cercano del Telescopio James Webb y el coronógrafo del Telescopio Nancy Grace Roman, que se lanzará próximamente, no serán capaces de observar directamente exoplanetas de ese tipo. Por lo tanto, el paradigma de un observatorio híbrido se hace indispensable para obtener esta capacidad.

El parasol estelar propuesto tendría unos 48 pétalos, cada uno de 24,5 metros de longitud, y un disco central de 50 metros de diámetro. Pueden recolocarse con una precisión de 6 metros mediante micropropulsores. Este dispositivo permitiría proyectar una «sombra perfecta» sobre los telescopios terrestres más grandes, suprimiendo el resplandor de la estrella anfitriona y permitiendo a los observatorios captar la luz reflejada por el planeta.

La trayectoria del parasol estelar permitiría mantener una alineación precisa con la estrella objetivo, permitiendo estudiar su entorno con gran detalle. El concepto se basa en una larga órbita elíptica que seguiría la rotación de la Tierra, utilizando la propulsión para mantener la posición y cambiar de objetivos. Las imágenes mucho más nítidas, que HOEE permitiría obtener, ayudarían a observar sistemas completos y distinguir entre las imágenes de otros planetas y mundos del tamaño de la Tierra. La enorme sensibilidad de este telescopio híbrido permitiría, en principio, detectar una exotierra durante el primer minuto de observación.

HOEE también ofrecería una vía muy potente para identificar biofirmas, es decir, señales de actividad biológica en planetas rocosos orbitando estrellas similares al Sol. El objetivo es identificar estrellas activas que produzcan llamaradas con suficiente frecuencia para generar auroras en los planetas rocosos. Idealmente, serían estrellas que estuviesen en sus primeros 1000 millones de años en la secuencia principal. Se buscarían posibles exotierras prometedoras, como mundos alrededor de otras estrellas similares al Sol, que puedan contener los precursores de la vida o, incluso, los primeros microorganismos. Como ejemplo, los investigadores explican que buscarán las líneas espectrales de las auroras rojas y verdes, que indicarían que las atmósferas de esos planetas pueden contener nitrógeno y oxígeno.

El equipo calcula que el proyecto tendría un costo aproximado de 1000 millones de dólares. El diseño definitivo del parasol, probablemente, utilizaría una estructura inflable para que la masa total en el lanzamiento esté por debajo de 1500 kg. El parasol viajaría plegado dentro del cohete y, una vez en el espacio, se desplegaría. La idea es que, si las previsiones se cumplen, este proyecto podría convertirse en una herramienta crucial para estudiar mejor la existencia de mundos similares a la Tierra en estrellas similares al Sol.

El estudio, firmado por A. Soliman, J. Mather, S. Shaklan et al., se publicó en la revista Nature Astronomy el 27 de febrero de 2026. Puede consultarse en este enlace.