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Sin freno, el saqueo en el sitio arqueológico Los Tlalteles | Excélsior

Sin freno, el saqueo en el sitio arqueológico Los Tlalteles | Excélsior

El saqueo de piezas arqueológicas y la construcción ilegal sobre vestigios prehispánicos persisten en el sitio arqueológico Los Tlalteles, ubicado en Chalco, Estado de México, a pesar de un convenio de colaboración firmado hace dos meses entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y ejidatarios locales.

En julio, la nueva mesa directiva del Ejido Villa de Chalco se reunió con autoridades del INAH y acordaron que los ejidatarios retirarían un amparo para permitir la realización de estudios en tres hectáreas de su terreno, aunque esta área representa solo una fracción de las 74 hectáreas que abarca el sitio. Desde esa fecha, la construcción ilegal continúa sin detenerse, y se desconoce quién será el arqueólogo encargado del proyecto, según Janis Rojas Gaytán, arqueóloga y miembro de la Comisión de Protección al Patrimonio Arqueológico, Histórico y Paleontológico del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH.

En un recorrido organizado por los habitantes de Chalco para mostrar la situación del área a autoridades de la Secretaría del Agua del Estado de México y la organización Probosque, se observaron huellas del saqueo: fosas de un metro de profundidad rodeadas de fragmentos de cerámica, evidencia del descarte de piezas por parte de los saqueadores. La presidenta municipal asegura que se están tomando acciones, pero la omisión institucional y la continuación de obras ilegales son evidentes: los carteles de compraventa no han sido retirados, y no se han emitido autorizaciones ni sellos de clausura.

Los Tlalteles alberga la base de un montículo funerario, que ha sido perforado constantemente por los saqueadores. En 1995-1996, Raúl Ávila, arqueólogo de salvamento, realizó prácticas de campo con alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y determinó que el espacio era ritual funerario. Luego, Rojas Gaytán constató la presencia de huesos humanos disgregados en la estructura principal y sus alrededores. No obstante, no pudo resguardar las evidencias porque necesitaba la indicación de un superior. También se ha documentado la presencia de restos de cerámica que datan del Posclásico medio y muestran una ocupación continua del sitio arqueológico durante casi 3,500 años.

La arqueóloga subraya que aún se pueden rescatar evidencias en el sitio, ya que las viviendas que se están construyendo sobre el área arqueológica pueden revelar más información. “Todavía existen edificios, plataformas, canales, acequias, chinampas y toda la actividad productiva quedó ahí”, concluye Rojas Gaytán, reiterando la urgencia de proteger este valioso patrimonio arqueológico.