×

“Afortunados de haber nacido en la época de ‘El Rábano’”: dan último adiós a periodista Octavio Fabela

“Afortunados de haber nacido en la época de ‘El Rábano’”: dan último adiós a periodista Octavio Fabela

El 9 de septiembre, en la Nueva Catedral Metropolitana de Tijuana, se realizó la despedida oficial de Octavio Fabela Ballinas, mejor conocido como “El Rábano”, un periodista emblemático que estuvo activo durante casi tres décadas. Decenas de colegas de diferentes medios locales y nacionales asistieron a este emotivo evento, que transformó la sagrada institución en un espacio de recuerdos y homenajes. La noticia de su partida el pasado domingo 6 de septiembre a los 56 años por causas naturales dejó un profundo vacío en el gremio local, donde se destacó su trayectoria multidisciplinaria y su papel como mentor para numerosas generaciones de periodistas.

La Catedral, a menudo el escenario de ruedas de prensa y conferencias de medios, esta vez fue testigo de una cobertura muy especial. No hubo micrófonos ni preguntas, sino recuerdos compartidos, lágrimas y palabras de admiración para un hombre que dedicó su vida al periodismo. Octavio Fabela trabajaba en Esquina 32 al momento de su fallecimiento, y sus múltiples facetas como reportero, fotógrafo, editor, cronista deportivo, editorialista y analista político de diversos medios fueron recordadas por sus colegas. Sin embargo, destacó especialmente su labor como mentor, ayudando a formar a numerosos periodistas.

“El Rábano” fue recordado por su amabilidad, amistad y disposición constante a ayudar. “Era una persona amable y amistosa. Siempre quería que todos hiciéramos las cosas bien. Era una persona amable, generosa, y todos los ratos que pasabas con él sabías que no te iba a sacar una sonrisa, te iba a sacar como cien en un día”, contó Alan Ramírez, reportero de Síntesis. Ramírez aseguró que haber trabajado con Octavio fue una gran fortuna, dejando enseñanzas valiosas para toda una generación. “Somos muy afortunados de haber nacido en la época de ‘El Rábano’. Me deja mucho aprendizaje, mucho conocimiento porque prácticamente desde que entré, él era la persona que te abría las puertas, te extendía la mano y te ayudaba con muchísimas cosas para que pudieras trabajar”, agregó.

Luis González, de Canal 33, destacó cómo Octavio siempre estaba dispuesto a ayudar, sin importar si se trataba de un recién llegado o alguien con experiencia. “Si nunca te regañó ‘El Rábano’, si nunca te pidió ‘bachita’, si nunca te dio carrilla, yo creo que te faltó una formación muy importante como periodista o como reportero”, expresó, reflejando la huella que dejó en muchos de sus compañeros. “No importa cuántas escuelas de periodismo existan en la entidad, ‘El Rábano’ formó a todas las generaciones de reporteros que tuvieron la dicha de encontrarse en la calle”, concluyó.

Jonathan Rivera, con quien compartía un noticiero, destacó la velocidad y la calidad en el trabajo de Octavio. “Siempre era alguien que hacía las cosas rápidas, pero bien hechas. Desde antes de que entrevistara al funcionario ya sabía el ángulo de la nota. Hacía muchas notas diarias y siempre daba el extra”, recordó. Rivera también subrayó que Octavio no tuvo hijos biológicos, pero sí muchos en el gremio, convirtiéndose en un guía y mentor para muchos.

El vicario general de la Diócesis de Tijuana, Israel Ángeles Gil, se refirió a Octavio como “el amigo de los reporteros, el maestro de tantas generaciones, el auténtico centinela del periodismo”. Durante la misa, resonaron palabras que resumían su influencia en el gremio. “Octavio fue un reportero genuino que gastó la suela de sus zapatos en el periodismo a pie. Mientras el mundo a veces prefiere mirar a otro lado, él se detuvo a escuchar, fue la voz de los sin voz”, expresó con emoción.

La ceremonia congregó a colegas de diversos medios en los que Octavio laboró, muchos de ellos para despedir a un compañero y a un amigo, y otros para agradecer al periodista que alguna vez les enseñó a cubrir una fuente, conseguir una entrevista, encontrar el ángulo de una nota o simplemente sobrevivir en el complicado mundo del periodismo. Al concluir la misa, los aplausos acompañaron la salida del féretro, no en silencio, sino con el reconocimiento de quienes querían recordar al reportero que durante años estuvo detrás de las noticias y que ahora se convertía él mismo en la noticia que nadie hubiera querido contar.

Sobre el féretro fue colocada una gran bandera de Cruz Azul, una última armadura para el periodista de sangre azul que llevó consigo su pasión por el equipo cementero. En medio del dolor, el detalle provocó también recuerdos y sonrisas entre quienes sabían cuánto significaba para él el fútbol y, particularmente, su amado equipo.

Hoy, el periodista que tantas veces salió a buscar historias terminó convirtiéndose en una de ellas. Su verdadero legado quedó en las calles de Tijuana, en las redacciones y, sobre todo, en las nuevas generaciones que alguna vez recibieron de él una llamada, un consejo, una carrilla o una mano extendida. Entre aplausos, lágrimas y una bandera de Cruz Azul, los reporteros despidieron a su maestro, a su compañero y a su amigo: Octavio Fabela, “El Rábano”.