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¿Ballenas o gas? La encrucijada del Golfo de California en México

¿Ballenas o gas? La encrucijada del Golfo de California en México

Un grupo activo de la sociedad civil mexicana, que representa a diversas organizaciones ambientales, realizó una protesta el pasado 16 de julio en la Ciudad de México. El objetivo del movimiento fue expresar su fuerte desacuerdo con el asesoramiento financiero brindado por las instituciones JPMorgan y Santander. Este soporte bancario es clave para que la compañía Mexico Pacific pueda obtener los fondos necesarios para impulsar el proyecto Saguaro Energía LNG, una ambiciosa planta de gas licuado prevista en el sensible Golfo de California.

“Los emprendimientos actuales que amenazan con destruir la biodiversidad del Golfo de California son proyectos como Saguaro y AMIGO GNL”, señaló Mariana Domínguez, Coordinadora de Comunicación de Nuestro Futuro. Según explicó ella, “ambos desarrollos enfrentan múltiples litigios legales respecto a sus permisos ambientales, los daños irreversibles que podrían causar en toda la región, además de graves fallas en la transparencia y la participación pública”.

“En el Golfo se planea procesar millones de toneladas de gas metano con miras a su exportación hacia Asia. Esto transformaría el Golfo en una arteria industrial utilizada por buques gigantes, lo que conlleva riesgos y perjuicios sin retorno para el ecosistema”, alertó Dolores Rojas, coordinadora de Programas de la Fundación Heinrich Böll en México.

“El impulso detrás de estos proyectos se basa en la creencia de que atraerán inversiones foráneas que traerían beneficios económicos al país,” lamentó Pablo Montaño, director de Conexiones Climáticas. Por otro lado, Luca Ferrari, investigador del Instituto de Geociencias de la UNAM, añadió el contexto geopolítico, indicando que “se están desarrollando en México porque las propuestas anteriores para terminales de gas licuado en la costa de California fueron vetadas o canceladas por estrictas normativas ambientales y cuestiones de seguridad, debido también a la fuerte oposición popular. El verdadero destino económico es Asia: específicamente Japón y, primordialmente, Corea del Sur”.

“Estas iniciativas han generado una profunda preocupación tanto en la ciudadanía como en el sector de la sociedad civil,” recordó Edith Martínez, Directora de Comunicación de Oceana México. “Los proyectos que se apoyan en los hidrocarburos y ponen en riesgo ecosistemas marinos vitales y comunidades costeras jamás podrán ser considerados un modelo viable para lograr un desarrollo verdaderamente sustentable”.

“Mientras que toda esa infraestructura industrial es presentada como un signo de progreso, en la práctica afecta negativamente a la vida local y a las economías que viven en armonía con el entorno natural, particularmente en la pesca artesanal y los cultivos de camarón,” consideró Ferrari. Además, Martínez puntualizó que estas propuestas no solo ponen en peligro la vida marina y los sustentos diarios de miles de familias cuya subsistencia depende del turismo y la pesca; también contribuyen activamente al calentamiento global, intensificando fenómenos como el aumento del nivel del mar, la acidificación oceánica y la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, incluyendo huracanes.”

El desarrollo previsto por Saguaro Energía LNG incluye la construcción de una terminal destinada a exportar gas natural licuado en Puerto Libertad, Sonora. Según explicó Rojas (Fundación Heinrich Böll), el gas provendría del proceso de *fracking* y transitaría a través de un gasoducto que atravesaría territorio mexicano, con una trayectoria principal estimada de 800 kilómetros, desde Texas hasta Sonora pasando por Chihuahua.

“La ruta propuesta para el gasoducto atraviesa fundamentalmente áreas desérticas. Esto implica la alteración de los flujos naturales del agua, además de representar un riesgo latente de fugas de gas a lo largo de todo su recorrido,” advirtió Montaño (Conexiones Climáticas), sumándose también al riesgo de contaminación atmosférica.

Más allá de los impactos generados por el transporte terrestre, se suman los daños en el medio marino, un territorio caracterizado por una enorme riqueza biológica. “La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha señalado que el Golfo de California es hogar de 900 especies de peces, de las cuales un 90% son endémicas. Además, alberga al 39% de los mamíferos marinos mundiales, incluyendo ballenas jorobadas, grises y azules, junto con más de 4,500 especies de invertebrados marinos, crustáceos y moluscos,” detalló Rojas.

Por esta razón crítica, la sociedad civil no solo se enfoca en acciones judiciales, sino que también promueve activamente una iniciativa para declarar el Golfo de California como un Hábitat Crítico. “Esto protegería la integridad completa de la región sin obstaculizar las actividades comunitarias y lo blindaría contra los daños potenciales de proyectos industriales de gas, ni incluso minería submarina o mega-cruceros,” argumentó Domínguez, enfatizando que es en este espacio donde las ballenas llevan a cabo procesos biológicos vitales para su supervivencia: alimentación, migración, reproducción, cría y descanso.

Este esfuerzo es una medida complementaria a acciones legales ya iniciadas. De hecho, Domínguez aclaró que “esta acción no revoca la autorización de impacto ambiental del proyecto; únicamente exige a las autoridades que se impida el tránsito marítimo por el Golfo de California hasta que evalúen correctamente los fundamentos legales”.

Por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado en conferencias matutinas que se trata de un proceso administrativo iniciado antes de la administración actual y está siendo objeto de una evaluación ambiental rigurosa. La vocera recordó: “La Autorización de Impacto Ambiental del Proyecto Saguaro fue emitida en el año 2006, autorizando la construcción y operación de una planta para regasificación de gas fósil. En 2018, durante el sexenio de Manuel López Obrador, la ASEA otorgó a la empresa promotora una modificación de su permiso ambiental, cambiando el proyecto de una planta de regasificación a una de licuefacción de gas natural”.

Finalmente, Montaño concluyó con un mensaje enérgico sobre las acciones ciudadanas: “La Presidenta aún mantiene diversas consideraciones abiertas para detenerlo. Es crucial que sigamos recalcando el poder de la movilización social, pues esto genera incertidumbre entre los inversores y puede ser una razón determinante por la cual estos proyectos jamás verán la luz, que es precisamente lo que buscamos en este caso”.