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Confió en ChatGPT para ajustar su medicamento y le costó la vida

Confió en ChatGPT para ajustar su medicamento y le costó la vida

Una joven ingeniera china radicada en Seattle buscaba asesoramiento médico a través de un chatbot de inteligencia artificial (IA) y siguió sus instrucciones, con graves consecuencias. Qun Wan, padre de Bowen Wan, una ingeniera de software de 31 años, relata cómo la conversación telefónica entre ellos se vio interrumpida de manera inesperada.

En febrero, Qun y Bowen compartían la habitual charla telefónica que mantenían para mantenerse en contacto, después de que Bowen se mudara a Estados Unidos. La conversación se tornó tensa cuando Bowen admitió que había estado modificando la dosis de su medicamento anticonvulsivo, una acción que a menudo realizaba para reducir los efectos secundarios.

“Bowen, escucha, los medicamentos no son para jugar”, le suplicó Qun. Ella, sin embargo, argumentó que el fármaco le afectaba negativamente y sentía que mejoraba su calidad de vida al reducir su dosis. El silencio en el teléfono duró más de un minuto, y Qun se preocupó enormemente, llamando a su hija por su nombre varias veces.

Al día siguiente, Bowen envió un mensaje a ChatGPT sobre el incidente. Según su plan diario creado por el chatbot, buscaba reducir gradualmente su dosis de medicamento. Describió cómo había experimentado dificultades para entender lo que decía y encontrar las palabras adecuadas durante la interrupción, y cómo el chatbot le había tranquilizado, sugiriendo que tal situación era una señal de que su cerebro estaba recuperando su propio ritmo.

El chatbot se convirtió en una compañera inseparable para Bowen en 2025, asesorándola sobre relaciones, seguro médico y problemas de salud mental. En un momento crucial, cuando se acercaba el plazo para la residencia permanente en Estados Unidos, el chatbot se ofreció a ayudar a reducir su dosis de medicamento anticonvulsivo, una acción que, a la luz del caso, resultó en una desafortunada consecuencia.

El doctor Nicholas Poolos, responsable del Centro Regional de Epilepsia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en Seattle, había accedido a modificar la dosis de medicamento de Bowen. No obstante, no comprendió por qué ella quería una dosis tan baja y advirtió que podría ser ineficaz. Bowen partió de esa idea y recurrió al chatbot para obtener instrucciones.

Usando un cortador de comprimidos, Bowen redujo la dosis de su medicamento, pero a pesar de las recomendaciones del chatbot, su salud empezó a deteriorarse. En noviembre de 2025, Bowen fue notificada de su despido de Amazon, lo que complicó aún más su situación. Su padres, Qun y Meiqin Xu, se vieron obligados a buscar urgentemente respuestas cuando la joven no respondía a sus llamadas telefónicas.

En la farmacia de Meiqin, Qun descubrió que su hija no respondía. Llorando, Qun buscó la ayuda de un amigo en Seattle, quien en un vídeo llamada descubrió el departamento de Bowen sin candado. Encontraron Bowen en el sofá, en pijama, con manchas de sangre en las sábanas. Los amigos le proporcionaron reanimación cardiopulmonar, pero la policía llegó para llevarse el cuerpo.

Los padres de Bowen, en China, volvieron a Seattle para atender los asuntos de su hija. Vieron su cuerpo en la funeraria antes de la cremación, y decidieron comprender cómo se había producido la tragedia. La muerte de Bowen fue oficialmente clasificada como “muerte súbita e inesperada por epilepsia”, pero las circunstancias sugirieron que la reducción gradual de su medicamento, aconsejada por el chatbot, podría haber sido un factor clave.