Estados Unidos transmitirá en vivo un fusilamiento; ONU advierte que sería tortura
El Pentágono ha informado que la ejecución del exmayor Nidal Malik Hasan, condenado por el ataque mortal a 13 personas en Fort Hood, Texas, será transmitida en directo el 3 de diciembre. La noticia ha generado una reacción en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que ha advertido que exhibir una ejecución públicamente constituiría una violación de la prohibición internacional de la tortura.
Ravina Shamdasani, portavoz del organismo, recordó que Naciones Unidas ha condenado ejecuciones públicas en países como Afganistán e Irán, al considerarlas formas de trato o castigo cruel, inhumano o degradante. El alto comisionado sostuvo que incumplir esa prohibición convertiría la ejecución en arbitraria y supondría una vulneración del derecho a la vida.
La decisión de transmitir la ejecución en directo fue anunciada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien justificó la medida al señalar la necesidad de que la sociedad comprenda las consecuencias de actos graves. Aunque el Pentágono confirmó a Reuters que el fusilamiento será retransmitido en directo, los detalles técnicos aún no se han revelado.
La ejecución está programada para el 3 de diciembre a las 13:00 horas en Fort Hood, la misma base militar donde Hasan cometió el ataque en 2009. Hasan, quien entonces se desempeñaba como psiquiatra del Ejército, disparó contra militares en un edificio de atención médica, causando 13 muertes y 32 heridos.
En agosto de 2013, un jurado militar lo declaró culpable de 45 cargos de asesinato premeditado e intento de asesinato premeditado y lo condenó a muerte. El presidente Donald Trump autorizó la ejecución mediante un pelotón de fusilamiento, a recomendación del secretario de Defensa.
Si se lleva a cabo, será la primera ejecución realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1961 y la primera mediante fusilamiento militar desde 1945. La transmisión también representaría un hecho sin precedentes en Estados Unidos, ya que ninguna ejecución estatal o federal ha sido televisada. La última ejecución pública legalmente autorizada de la que se tiene registro ocurrió en Kentucky, en 1936.


