Jáuregui en el Altiplano
En lugar de asistirse cómodamente en un departamento de El Paso o Madrid, esperando el paso de los tiempos electorales para protestar como diputado federal pluri, César Jáuregui ahora duerme en un penal de máxima seguridad, con todas las limitaciones que ello implica. De este modo, se materializó el error cometido por el exfiscal, negándose a aceptar su situación judicial y desafiando la autoridad política de la gobernadora Campos, la única persona que podría haberlo ayudado.
Si hubiese reconocido sus problemas legales con sentido común, podría haberse puesto a salvo fuera del país, como lo recomendaron tanto amigos como personeros. ¿Qué lo hizo desatender esa prioridad, la de su libertad, al punto de negar repetidamente la existencia de una carpeta de investigación en su contra? Imposible conocer con certeza la respuesta a esa pregunta, ya que probablemente él mismo no lo sepa. Ahora tendrá tiempo para reflexionar sobre ese grave error.
El delito de traición a la Patria es simplemente propaganda del régimen, imposible de acreditar. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum declaró en su conferencia matutina que la FGR continúa investigando y adelantó que imputarán otros delitos. ¿Cuáles serán esos delitos? Los que sean, no tendrán dificultades para encontrarlos. Esos presuntos delitos desconocidos irán emergiendo pronto y serán los que mantendrán en prisión a César Jáuregui. Es una pena, pero nadie tiene más responsabilidad que él mismo y nadie pagará sus errores a este alto costo. Prisiones así son difíciles de superar.
No creyó en todas las personas que le dijeron que no tenía responsabilidad de nada, aferrándose a la idea de que no había cometido ningún error. Desatendió lo que solía decir a otros; que desde los acordeones, en el país no hay justicia. Tiene razón, la justicia versión cuatrote es rápida contra los adversarios políticos y encubridora con los del régimen. Conociendo esto cómo lo conocía y sabiendo su vulnerabilidad, decidió desafiar al destino. Una mala decisión, ya que así le fue.
Las consecuencias políticas todavía no están claras, pero veo al PAN unido en torno a Marco Bonilla, quien tendrá la enorme responsabilidad de conducir la campaña contra la demagogia populista. Existen voces de inconformidad que señalan a la gobernadora como responsable de la detención del exfiscal. Sin embargo, su destino estaba sellado desde antes. Las voces que piensan así se niegan a reconocer sus errores. En Chihuahua su problema nunca fue político, era penal. En México puede que sí, es posible que lo tomen de piñata para sacar raja contra la oposición. Y no es el gran tema, no es personaje suficiente para servir de distractor a nivel nacional, frente a posibles represalias de Trump, ahora que se acercan las elecciones en Estados Unidos.
El asunto interno del PAN es ahora la prioridad número uno para su dirigencia y sólo puede desembocar en dos acciones; o los acelerados se tranquilizan pensando en lo más importante, la gran batalla electoral contra la demagogia o habrá un ejercicio de depuración natural. No le den tanta importancia a los exaltados, varios de ellos ya tomaron partido; están en la campaña de Cruz Pérez Cuéllar. Lo mejor para la unidad partidista es que cada quien vaya situándose en su lugar, así sabrán con quienes cuentan y quienes se arrojaron a las causas de la tiranía.
Lo mejor del caso, viéndolo con interés electoral, es que sucede muy temprano, cuando todavía no empiezan las campañas. Por supuesto que hay tiempo para recomponerse, tarea en la que necesitan trabajar el candidato Bonilla y las dirigencias de los partidos. Ellos ya deben estar trabajando al respecto, dejar esa responsabilidad en Maru sería un error, ella ya es gobernadora, obtuvo lo que buscaba hace seis años, su nombre no estará en las boletas.
Además, existe otra circunstancia muy favorable para la oposición, Morena seguirá siendo el partido al que la gente asocia con los grupos criminales, el partido de los corruptos. Muy probablemente habrá acciones determinantes del gobierno norteamericano, lo que más preocupa a la presidenta y al jefe del movimiento, agazapado en Palenque. Falta mucho por verse todavía, cuando los votos se cuenten el episodio actual será tema marginal.
Lo que deben hacer ahora los amigos de Jáuregui, esos que lo azuzaron en sus inviables proyectos, es ayudarlo con los temas jurídicos. Necesita buenos abogados, la politiquería que algunos eligieron como camino en nada lo ayuda. Concentren sus esfuerzos en sacarlo de prisión en lugar de inventar teorías conspirativas.


