¿Odios el sonido de la fresa? Un líquido puede frenar las caries sin perforar los dientes | Excélsior
Un producto líquido que se aplica directamente sobre los dientes puede detener ciertas caries infantiles sin recurrir a procedimientos invasivos, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan. Este tratamiento podría ser especialmente útil para los niños que encuentran difícil permanecer en el sillón del dentista.
El tratamiento en cuestión se llama fluoruro de diamina de plata y se administra con un aplicador pequeño sobre la superficie afectada del diente. A pesar de que su uso se ha extendido por décadas en varios países, los investigadores buscaban evaluar su efectividad en un grupo de niños estadounidenses con caries severas desde los primeros años de vida.
El estudio, publicado el 27 de julio de 2026 en JAMA Pediatrics, involucró a 830 niños entre uno y cinco años. Los participantes recibieron una solución de fluoruro de diamina de plata al 38% o un placebo, con aplicaciones al inicio del estudio y seis meses después.
A los seis meses de la primera aplicación, el 54% de las lesiones tratadas con este líquido había dejado de avanzar, frente al 22,5% del grupo que recibió placebo. Es importante notar que estos porcentajes representan lesiones dentales, y no significan que esa proporción de niños quedara completamente libre de caries.
Los participantes fueron reclutados en clínicas dentales, consultorios médicos y programas de educación preescolar de Michigan, Nueva York e Iowa. La investigación comenzó en 2018 y atravesó las interrupciones provocadas por la pandemia, que complicaron el seguimiento de las familias.
El tratamiento combina dos componentes con funciones distintas: la plata ayuda a combatir las bacterias implicadas en la caries, mientras que el flúor promueve el fortalecimiento mineral del diente. Su aplicación es rápida y no requiere previamente retirar el tejido dañado con una fresa dental.
Detener una caries significa frenar su deterioro, pero no reconstruir el diente. A diferencia de un empaste, el líquido no rellena el hueco ni devuelve la estructura perdida, por lo que algunos pacientes pueden necesitar una restauración posterior, aunque la lesión haya dejado de progresar.
La facilidad del procedimiento resulta especialmente relevante en niños que aún no pueden colaborar durante una consulta prolongada o que sienten mucho miedo. En ciertos casos, los tratamientos convencionales requieren sedación o anestesia general, por lo que disponer de otra opción puede ampliar las posibilidades de atención.
La principal desventaja es que el tratamiento ocasiona una mancha negra permanente en la parte afectada del diente, que puede resultar más notoria en los dientes frontales. Este efecto debe explicarse a las familias antes de decidir si el tratamiento es adecuado.
La Asociación Dental Americana señala que el bajo costo y la facilidad de aplicación están entre sus ventajas, pero también recomienda aplicaciones semestrales para mantener el beneficio. La elección depende de la valoración profesional y del seguimiento de las lesiones.
El ensayo excluyó lesiones con dolor, infección o exposición de la pulpa dental; además, no encontró diferencias significativas en el dolor entre ambos grupos. Sus resultados respaldan la capacidad de frenar determinadas caries, pero no demuestran que el líquido resuelva una infección avanzada o elimine la necesidad de otros procedimientos.
En Estados Unidos, el fluoruro de diamina de plata recibió autorización de la FDA en 2014 para tratar la sensibilidad dental. Su utilización contra las caries se considera un uso fuera de la indicación autorizada, según la Asociación Dental Americana; esto describe un empleo distinto del previsto originalmente para el producto.
Los investigadores esperan que los resultados contribuyan a obtener una autorización específica para detener las caries. Una ampliación de la indicación podría favorecer su adopción y cobertura, aunque la publicación del ensayo no equivale a una nueva aprobación regulatoria.


