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Roman prepara una red para recibir grandes volúmenes de datos | Maya Comunicación

Roman prepara una red para recibir grandes volúmenes de datos | Maya Comunicación

La NASA ha estado trabajando incansablemente para asegurar que las estaciones terrestres del telescopio espacial Nancy Grace Roman estén listas para recibir la información científica que se enviará desde la misión. A partir del 25 de septiembre, las estaciones de apoyo han iniciado las pruebas de transmisión y recepción de datos, un paso crucial para el éxito de la misión.

Si bien las imágenes astronómicas que se obtendrán son emocionantes, es fundamental recordar que la transmisión y recepción de datos son esenciales para producirlas. La agencia prevé que se recibirán aproximadamente 1.4 terabytes de información por día, con tasas de recepción de hasta quinientos megabits por segundo. Aunque parezcan conceptos similares, estas dos medidas describen aspectos diferentes del sistema.

La red de estaciones incluye ubicaciones en Nuevo México, Australia y Japón, con la participación de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la agencia japonesa JAXA. La distribución geográfica de las estaciones ofrece flexibilidad ante condiciones climáticas adversas o limitaciones de visibilidad, lo que garantiza una conectividad estable y continua.

Las pruebas han comenzado en la estación Misasa de Japón el 7 de septiembre, donde el equipo ha logrado alcanzar las tasas de recepción previstas. Aunque se presentaron condiciones meteorológicas adversas durante el ensayo, el resultado confirma la capacidad del enlace para transmitir datos de manera estable.

En las fechas del 8 al 11 de septiembre, las antenas principal y de respaldo en White Sands, Nuevo México, fueron sometidas a pruebas, mientras que el 17 de septiembre se revisó la estación europea cercana a New Norcia, Australia Occidental. En todos los casos, los equipos reportaron la recepción de datos a las velocidades ensayadas, lo que confirma la integridad del sistema.

El reporte destaca la importancia de considerar las posibles interrupciones causadas por la lluvia, que puede debilitar o dispersar las señales utilizadas para enviar la información. Para atender esta posibilidad, el sistema contempla la identificación de datos que no se descarguen correctamente y la solicitud de su retransmisión desde el almacenamiento de la nave.

La información revisada durante las pruebas incluye parámetros de funcionamiento, como temperaturas y consumo eléctrico, que son fundamentales para asegurar la estabilidad y eficiencia del sistema. Es importante distinguir estos registros de los resultados científicos que se buscan obtener, ya que confirmar que un instrumento comunica su estado no equivale a demostrar un descubrimiento.

La NASA prevé que el inicio de operaciones científicas se producirá a principios de 2027. Este calendario es una expectativa institucional que puede sufrir cambios con anuncios posteriores. Para aquellos interesados en astronomía, la noticia ofrece una visión concreta del proceso de construcción de una cadena que conecta la observación, la transmisión, la recuperación y el análisis.

El paso siguiente será comprobar la infraestructura en el ritmo sostenido de la misión. La red no sustituye a los instrumentos del telescopio ni al trabajo de los investigadores; permite que ambos se conecten de manera estable y eficiente.