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Meliponario hallado en obras del Tren Maya abre una ventana al solar maya

Meliponario hallado en obras del Tren Maya abre una ventana al solar maya

El descubrimiento de un meliponario prehispánico cerca de Tulum, hecho durante las obras del Tramo 5 del Tren Maya, proporciona una valiosa visión sobre la forma en que los mayas antiguos organizaban su espacio doméstico y productivo. La estructura, registrada como T5_23001 y localizada en las inmediaciones del Parque Natural Aktun Chen, fue excavada por la arqueóloga Marisela Salazar Carrillo y presentada por el arqueólogo Luis Ernesto Narváez Mac del Centro INAH Quintana Roo.

El meliponario mide 19.5 metros de largo, 3.9 metros de ancho y 1.20 metros de alto, y presenta una orientación oeste-este. Está formado por mampostería de piedra caliza, con rocas de distintos tamaños colocadas horizontal y verticalmente, y las construcciones se consolidan mediante cuñas para aumentar la sujeción y estabilidad. Narváez Mac explica que la disposición horizontal de la estructura permitía aprovechar la mayor superficie posible para colocar jobones, troncos secos y huecos en hileras, utilizados para criar abejas meliponas y producir miel, y que estaban protegidos por un techo elaborado con materiales perecederos.

Entre los elementos de interés, destacan 40 discos de piedra caliza y coral, de entre 10 y 20 centímetros de diámetro, encontrados cerca de los muros. Narváez Mac sugiere que estos posiblemente funcionaron como tapas de los jobones, y se someterán a análisis físicos y químicos para determinar si contienen restos de cera de abeja. Esta hipótesis es relevante porque las investigaciones previas sobre apiarios habían descartado en algunos casos el uso de piedras como tapas, ya que durante los últimos 100 años se sustituyeron en buena medida por madera cubierta con lodo, aunque algunas comunidades todavía conservan el uso de piedras.

La antigüedad del meliponario aún se está determinando, y Narváez Mac sugiere que probablemente corresponde al Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., debido a que buena parte de las estructuras de este tipo localizadas en la Costa Oriental pertenecen a ese periodo o incluso a la época de contacto con los españoles. Sin embargo, precisó que serán necesarios análisis de los materiales cerámicos para establecer su cronología.

El conjunto de evidencias del sitio adquiere mayor relevancia por los elementos localizados alrededor del meliponario. Se han registrado albarradas, nivelaciones y cimientos posiblemente relacionados con espacios habitacionales o de almacenamiento, además de un adoratorio ubicado a menos de 100 metros. También se identificaron un cenote y una caverna. Narváez Mac considera que estos elementos permiten observar el meliponario como parte de un espacio más amplio y no como una estructura aislada, y que el solar maya integraba distintas actividades productivas y domésticas.

La investigación continúa con el análisis de muestras de tierra recuperadas durante las excavaciones, que permitirán inferir las condiciones ambientales existentes en el momento en que se desarrolló la crianza de Melipona beecheii. Las muestras fueron enviadas al Laboratorio de Análisis de Suelos y Químicos, en Yucatán, mientras que los materiales cerámicos y líticos son estudiados en laboratorios de Quintana Roo y Campeche. También se prevé realizar un estudio etnoarqueológico de meliponarios contemporáneos para comparar sus características con las evidencias recuperadas en el sitio.

Este hallazgo no solo aporta información sobre la producción de miel en época prehispánica, sino que busca reconstruir a partir de una estructura para criar abejas y de los elementos que la rodeaban, cómo se articulaban distintos espacios y actividades dentro del solar maya, y qué prácticas de aprovechamiento del entorno han logrado mantenerse hasta nuestros días.