No son los celulares: este es el verdadero enemigo detrás de la apatía en niños y adolescentes | El Cuarto Poder
Expertos en psicología y psicoterapia advierten que la crisis de salud mental en los jóvenes no es exclusivamente atribuible al uso de tecnología y redes sociales, sino que se debe a cambios profundos en los patrones de juego y exploración. Esta perspectiva se expone en una entrevista con Mariano Salinas, psicólogo especializado en adultos, adolescentes y parejas, quien señala que la solución a la crisis emocional no radica únicamente en limitar el uso de celulares y redes, sino en regular las prácticas adictivas y excesivas de supervisión.
El psicólogo Peter Gray apoya esta postura, argumentando que el exceso de cuidado y la falta de autonomía en las actividades cotidianas han debilitado la independencia de las nuevas generaciones. “La crisis se origina no tanto en el uso de tecnologías y redes, sino en cómo los patrones de juego y exploración en niños y adolescentes han cambiado. Cuando los niños no pueden explorar el mundo con autonomía, esto ataca su independencia y provoca la crisis”, explica.
Aunque el uso de celulares y redes sociales es un factor, la solución no es tan simple como prohibir su acceso. “El celular no es el único elemento a regular en las escuelas. Las medidas gubernamentales que buscan limitar el uso de tecnologías digitales a menores de 16 años son discutibles, ya que no abordan la raíz del problema”, sostiene.
Los expertos coinciden en que la prohibición de uso de tecnología no es una solución adecuada. Las plataformas digitales tienen diseños específicos que fomentan la adicción, y la respuesta debe centrarse en la educación y en presionar a las grandes empresas para que eliminen estas prácticas. “No se trata tanto de prohibir, sino de regular el diseño de los productos tecnológicos para minimizar su impacto negativo”, afirma Salinas.
El impacto de la tecnología no se limita a los menores; afecta a toda la sociedad, ya que genera comparaciones sociales, fragmenta la atención y altera los patrones de sueño. “Nos vemos constantemente expuestos a vidas perfectas en las redes sociales, lo que puede llevar a la depresión”, explica Salinas.
La discusión sobre el uso de tecnología en entornos escolares y sociales ha ganado fuerza en México, pero los expertos argumentan que las restricciones unilaterales pueden ser superficiales y no abordar realmente la problemática. “Lo que realmente necesitamos es una regulación más amplia y una educación que ayude a las personas a usar tecnologías de manera saludable”, concluye Salinas.


